logísticas

(Por Leandro di Nardo, director de NUMAN) Entre los principales desafíos logísticos que surgieron a partir del crecimiento exponencial que experimentó el comercio electrónico frente a la pandemia, se destacan la necesidad de medir eficientemente la sensibilidad de la demanda, definir la configuración de redes para cumplir con los plazos de entrega, determinar el modelo operacional y la infraestructura  tecnológica, y resolver la última milla.

En el marco del sexto encuentro virtual que organizamos desde NUMAN este año, y del cual participaron representantes de grandes compañías de consumo masivo, retail y logística, Ignacio Gallo, Regional Manager de Miebach Consulting, realizó un análisis sobre el impacto del Covid-19 en el e-commerce y los procesos logísticos asociados.

Para definir el contexto, el especialista explicó que al comienzo de la pandemia, con el comercio electrónico creciendo al 84%, los plazos de entrega comenzaron a demorarse hasta 10 días. Las semanas de abril y mayo equivalieron a dos años de operaciones de comercio electrónico, tanto en términos de oferta como de demanda, destacó.

En este sentido, Gallo expresó algunas características de los tiempos actuales, que plantean importantes retos a las empresas:

  • Demanda fluctuante, con picos pronunciados, que genera la necesidad de trabajar con herramientas tecnológicas sofisticadas para poder hacer pronósticos en un escenario de poca previsibilidad.
  • Clientes variables y dispersos en todo el país.
  • Tamaño reducido de pedidos efectuados por clientes que buscan velocidad y en ocasiones entregas individuales (se compran productos puntuales en cantidades pequeñas, pero no un pallet de productos).
  • Selectividad para acceso a surtido de productos (infraestructura logística).
  • Operaciones flexibles en función a los cambios de flujo.
  • Gestión de stocks compleja.
  • Tiempos de entrega exigentes con una virtual ‘amazonización’ de la economía, donde la clave reside en cumplir con las expectativas de los clientes. Puede haber entregas programadas que el cliente esté dispuesto a recibir en una semana, pero lo importante es que se pueda hacer en los tiempos señalados.
  • Distribución con rutas dinámicas y variables, que implica una planificación rápida (incluyendo herramientas de tracking para dar visibilidad del proceso al cliente).
  • Logística inversa: complejidades en los procesos de devolución.

Frente a este escenario, los desafíos que mencionábamos al comienzo de este artículo permiten entender las problemáticas a resolver en la nueva normalidad:

1) La logística del e-commerce tiene una demanda poco previsible, que obliga a encontrar la forma adecuada para medir la sensibilidad de la demanda y establecer un planeamiento en el armado de pedidos y su distribución.

El rol de la supply chain en las compañías exitosas implica trabajar sobre la satisfacción del cliente equilibrando demanda y capacidades operativas, e involucrando el planeamiento de ventas y operaciones, de stocks, de almacenamiento, de distribución y de servicio al cliente, para prepararse en la respuesta a picos y estacionalidades de la demanda.

Entre los factores que ayudan a mejorar el planeamiento Gallo destacó los siguientes:

  • Big Data Analytics: modelos de reaprovisionamiento predictivos, investigación del perfil consumidor y marketing one to one, para mejorar la poca previsibilidad de la demanda.
  • Locales como activos estratégicos, a través de modelos click and collect, micro fulfilment, y el surgimiento del concepto de dark store en retail.
  • Perfil de preparación de pedidos: reducción de tiempos en el picking unitario, modelos ágiles de entrega.

2) La configuración de una red logística eficiente es fundamental para poder estar cerca del cliente y cumplir con plazos de entrega exigentes, cubriendo expectativas.

Amazon, por ejemplo, hizo un fuerte análisis de configuración de red que derivó en el armado de su red logística actual (una de las más efectivas del mundo).

Es vital determinar cuántos nodos se deben tener en función de las expectativas de nivel de servicio, el tipo de cobertura (local/nacional), los canales a atender, cómo se llega a cada localidad y qué plazos de entrega se pueden comprometer. Esto significa tener una estrategia de nodo, lo cual lleva a modelos de análisis de centralización o descentralización.

Hay que buscar un balance entre la eficiencia que brinda la centralización y la eficacia de estar cerca del cliente, para lograr rentabilidad.

3) Modelo operacional: una vez que se define la red logística y cómo se van a operar cada uno de los nodos que posee la empresa, se debe definir qué tipo de infraestructura tecnológica se tendrá en los centros de distribución, y si contarán con automatización (imprescindible cuando se llega a una escala determinada).

La clave pasa por buscar velocidad y precisión para cumplir con los tiempos de entrega pautados.

Se necesita a las personas, pero para lograr los niveles de precisión necesarios se requieren herramientas que permitan optimizar el transporte. Para lograrlo hay estrategias mixtas, según en el estadío que esté cada empresa, su capacidad financiera y tamaño.

Existen infinidad de opciones de acuerdo a lo que necesite cada compañía a partir del planteamiento de un road map en fases, que permitan incorporar gradualmente los grados de automatización que requiera la operación para alcanzar altos niveles de productividad y cumplir con los tiempos que requiere el e-commerce.

4) Resolver la última milla es uno de los puntos críticos de los procesos de distribución, para lo cual se deberá definir el perfil de los vehículos a utilizarse de acuerdo al tipo y cantidad de productos que se trasladarán, estableciendo sinergias de transporte y acuerdos estratégicos colaborativos.

No hay un solo modelo de fulfilment. En una primera etapa se tiende a preparar los pedidos desde la tienda por estar cerca del cliente y permitir cumplir con los niveles de servicio. Lo cual tiene aparejada una complejidad importantísima vinculada a la gestión de stocks (offline y online) para lo cual no está preparado el local, que se focaliza en la venta. Es la respuesta más intuitiva pero no la más eficiente. Si se cuenta con una red de 60, 80 o 100 locales esto es inviable.

Aquí surge el concepto del dark store como algo intermedio: depósitos que permiten preparar con eficiencia. Es una solución de compromiso con una inversión moderada y rápidamente replicable.

 

Los modelos hacia los cuales va el mundo en general son plataformas de e-commerce omnicanal donde se busca generar integración de flujos con la tecnología necesaria para preparar con velocidad y una precisión muy alta, para después administrar las entregas en la última milla a través de hubs urbanos de cercanía.

El secreto pasa por tener un centro de distribución que me permita con tecnología cumplir los tiempos y minimizar errores, que luego impactarán sobre el cliente.