(Por Gabriela Rendón, Líder de Transición de Carrera & Outplacement en NUMAN) A mis 29 años, escuché esta frase de boca de quien era mi jefa en ese momento: “Todas las sillas son giratorias, nunca lo olvides, hoy soy tu jefa pero el día de mañana vos podrías ser la mía”.

Intuyendo que se trataba de una gran verdad, pero sin haber experimentado aún sus reales implicancias, atesoré esta frase dentro de mi valija de herramientas para la vida laboral.

Hoy, después de haber trabajado en diversos roles, modalidades laborales y culturas de trabajo, no me canso de comprobar lo infalible y poderoso de esa sencilla frase.

Siempre se trata de quienes somos y de la esencia de los vínculos que generamos, independientemente de la silla que nos toque eventualmente estar ocupando.

Parece muy sencillo, pero a menudo lo olvidamos!

Olvidamos que quien hoy viene a golperme la puerta para ofrecerme o pedirme algo, el día de mañana podrá ser quien me la abra cuando yo lo necesite.

Olvidamos que quien hoy está necesitando cierta información de la que yo tal vez disponga, será quien en otra oportunidad pueda sacarme a mí de un apuro….

Y que puedo estar ocupando hoy un puesto de gran envergadura y exposición en una compañía, y el día de mañana estar en la situación de salir a ofrecer mis servicios a quienes tal vez en el pasado me lo ofrecían a mí.

En el mundo de la consultoría, es muy común que los Gerentes de Recursos Humanos se vean asediados por reiterados mensajes de numerosas consultoras, solicitando una reunión para ofrecer sus servicios. Pero cuando dejan la compañía, y mientras están en transición, son realmente muy pocas quienes les ofrecen reunirse y colaborar en sus reinserciones, quedando al descubierto el interés unilateral puesto en juego.

En el otro extremo, están quienes responden descortesmente o ignoran a las consultoras cuando están en ejercicio de un determinado rol en una Compañía, olvidando que en algún momento puedan ser quienes le acerquen una oportunidad laboral cuando más lo necesite.

Este ejemplo, puede trasladarse a distintas especialidades, porque al fin y al cabo siempre vamos a estar en relación con superiores, colaboradores, compañeros, clientes y proveedores, directa o indirectamente.

No siempre podemos dar respuesta a todos los pedidos que se nos presentan, pero sí poner en juego una actitud de mayor generosidad y apertura, aprovechando las oportunidades cada vez que estemos en condiciones de hacerlo!

El tiempo y la energía que inviertas en otr@s, lo estás haciendo también en vos mism@, es la mejor forma de hacer crecer tu red de contactos, a la cual solemos echar mano cuando necesitamos de algo, y a la que pocas veces nos ocupamos de alimentar realizando nuestros aportes.

En los procesos de Outplacement que me toca conducir, me encuentro muy a menudo con la frase de “tengo muy desactualizada y descuidada mi red de contactos…”, como si se tratara de una base de datos a la cual uno acude cada tanto, sólo cuando lo necesita….y es todo lo contrario!

La potencia de nuestra red de contactos está dada no solamente por las funciones, trayectorias e influencia de quienes la conforman, sino sobre todo por el valor que nosotros aportamos a cada uno de esos contactos, lo cual hará que el día de mañana esas personas no hagan más que espejar la actitud que hemos puesto en juego.

Cómo podemos aportar valor?

Algunas veces mediante acciones de alto impacto, otras veces será a través de pequeños gestos, pero todo suma!

Acciones gratuitas (sólo requieren decisión y un mínimo de tiempo y energía) que para quien lo está necesitando, pueden valer mucho:

  • Hacer una recomendación (de proveedores, herramientas, formaciones, libros, etc).
  • Compartir conocimientos e información de mercado y del nicho que manejás.
  • Responder un mensaje dando las gracias en caso de que no estés interesado en lo que te están ofreciendo (oportunidad laboral o servicios).
  • Ofrecer una reunión o entrevista de cortesía, por más breve que sea.
  • Difundir una oportunidad laboral entre tus contactos.
  • Conectar a dos personas que no se conozcan entre sí siendo vos el nexo, cuando intuyas que puede ser de gran valor dicha conexión para ambas partes.

Generosidad, empatía y cortesía: si las llevás siempre con vos, ocupes la silla que ocupes (incluso aunque eventualmente no estés ocupando ninguna) no harás más que cosechar tu siembra.