“Retener a los profesionales valiosos es un desafío para las empresas más productivas y competitivas. En la capacidad de lograrlo inciden muchos factores. Algunos más obvios y tradicionales, como la remuneración. Y otros que comienzan a adquirir cada vez mayor fuerza, como el salario emocional, una retribución no económica cuya incidencia en la satisfacción laboral es cada vez más determinante”, destacó Leandro di Nardo, director de NUMAN, en una columna de su autoría publicada por El Cronista Comercial.

“Tan relevante está siendo el salario emocional, que en las entrevistas que venimos realizando como parte de los procesos de reclutamiento, la mayoría de los candidatos se interesan puntualmente por las políticas que la empresa contratante tiene en relación a este tipo de beneficios. Una tendencia que se incrementará en los próximos meses, ya que la pandemia ha provocado una mayor preocupación por las retribuciones no remunerativas que impactan directamente en el bienestar laboral”, agregó.

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