(Por Leandro di Nardo, director de NUMAN) Durante los primeros seis meses de trabajo 8 de cada 10 personas deciden su continuidad en una empresa, en función de múltiples variables relacionadas con el cumplimiento de expectativas, el nivel de integración que desarrollan y el ambiente laboral, entre otras. Mientras que 2 de cada 10 nuevos colaboradores que se suman a una organización dejan su puesto en los primeros 3 meses.

El éxito de la incorporación de un nuevo talento no solo reside en un buen proceso de reclutamiento sino que debe ser complementado por un programa de onboarding efectivo, que permita una adecuada inserción, sociabilización y adaptación por parte del candidato y la empresa.

El riesgo de no lograr una adecuada integración puede derivar en:

  • La pérdida prematura de talentos clave que aportan un valor agregado determinante en la empresa
  • Complicaciones productivas y competitivas, que afecten los resultados.
  • Importantes costos, que lleven a tener que realizar un nuevo proceso de reclutamiento
  • Pérdidas de tiempo y oportunidad.
  • Mantener niveles de rotación complejos, principalmente con mandos medios.

Lo importante es tener en cuenta que el onboarding es mucho más abarcativo que la inducción, aunque muchas veces se produzcan confusiones al hacer alusión a ambos términos, como si implicasen el mismo tipo de abordaje.

Algunas diferencias entre ambos procesos son los siguientes:

Inducción: incluye la sumatoria de esfuerzos fundamentalmente de carácter informativo- que se hacen desde la empresa durante los primeros días de trabajo de una persona, para que el empleado pueda integrarse a su nuevo ámbito de trabajo de la mejor manera posible.

Su objetivo es trasmitir a los nuevos colaboradores las políticas y cultura corporativa, los reglamentos y protocolos internos y las herramientas de las que dispone para trabajar. Además, está orientada a ayudar a que cada persona se sienta bienvenida.

Onboarding: se trata de un programa más completo y proactivo que la inducción, cuya  duración puede ser de hasta 3 meses, y que se caracteriza por ser altamente interactivo y bidireccional (desde la compañía hacia el empleado, y viceversa).

Sus objetivos van más allá de lo informativo y de una simple bienvenida: se trata de un proceso progresivo que busca colaborar con los nuevos empleados para su integración en la empresa y su adaptación en su nueva etapa profesional sea todo un éxito.

Apunta a fortalecer la experiencia de empleado, e incluye aspectos de la inducción, pero los profundiza y complementa, para lograr que el nuevo colaborador pueda:

  • desempeñar con eficacia sus funciones y responsabilidades, disponiendo de todos los recursos para hacerlo,
  • integrarse en forma ágil y dinámica a los equipos.

El resultado esperable es que cada nuevo trabajador o profesional que se incorpore a una empresa, rinda en el menor tiempo posible al 100% de sus capacidades, con un 100% de integración a la organización.

¿Cuáles son los beneficios del onboarding?

Entre las numerosas ventajas que aportan los procesos de onborading a las organizaciones se destacan:

  • Disminución de los tiempos de integración del trabajador a la empresa.
  • Descenso de los niveles de rotación en los primeros 6 meses, con el ahorro consecuente por no tener que desarrollar nuevamente un proceso de reclutamiento.
  • Aceleración de la curva de aprendizaje de conocimientos sobre la estructura de la empresa, cultura corporativa, políticas y protocolos, etc.
  • Permite que cada empleado que se incorpora pueda desarrollar una actitud proactiva en poco tiempo.
  • Mayor productividad en el corto, mediano y largo plazo.
  • Reducción de problemas de comunicación.
  • Facilita la relación con jefes, subordinados y otros miembros del equipo.
  • Capacidad de poder resolver a tiempo inconvenientes vinculados con la falta de cumplimiento de expectativas.
  • Menor índice de errores durante los primeros meses de desempeño.
  • Desarrollo de espacios laborales sanos y caracterizados por el bienestar.
  • Optimización de tiempos de oportunidad.
  • Contribuye a fortalecer la experiencia de empleado.
  • Impacta positivamente en la fidelización y motivación de los colaboradores.
  • Mejora en la percepción de marca empleadora de la compañía.

La principal clave para desarrollar un exitoso programa de onboarding, pasa por involucrar transversalmente en su diseño a todas las áreas de interés relacionadas con el nuevo colaborador que se suma a la empresa, estableciendo dinámicas de escucha activa y feedback continuo.

 

Fuentes:

¿Cuál es la diferencia entre el onboarding y la inducción?, Oscar Pérez

Cómo hacer un buen onboarding a tus nuevos empleados, Bizneo