Industria argentina 2026: producir con liderazgo en tiempos inciertos (¿adaptarse o quedar inmóvil?)

27 Feb, 26 | Artículos | 0 comments

(Por Leandro di Nardo, Director de NUMAN) La industria argentina viene operando en ‘modo supervivencia’, con el foco puesto en resistir, buscando sostener estructuras y evitar decisiones irreversibles.

Ese reflejo fue lógico en entornos marcados por factores como la volatilidad macroeconómica, la caída del consumo, restricciones financieras, alta inflación y cambios constantes en las reglas de juego (no necesariamente todos al mismo tiempo).

La apertura comercial impulsada por el Gobierno muestra que la mayor competencia externa se tradujo en bajas importantes de precios en bienes transables, mientras que las industrias más expuestas a las importaciones registraron caídas en producción y empleo. En este contexto, el Indec le puso números al enfriamiento industrial: aunque en 2025 la producción manufacturera se incrementó 1,6% respecto al año anterior (cuando experimentó una caída de 9,4%), en diciembre se observó un retroceso interanual del 3,9%.

A este escenario de expectativas abiertas se suma la discusión sobre una reforma laboral, cuyo alcance y tiempos aún se están definiendo.

La industria, acostumbrada a operar en entornos cambiantes, vuelve a enfrentarse a un marco que podría redefinir parte de sus reglas operativas. Sin embargo y más allá de los indicadores coyunturales de un sector que continúa bajo presión, las expectativas comienzan a recomponerse. 

Así lo manifiesta la IV Encuesta UIA (Noviembre del 2025), señalando que una mayor proporción de empresas prevé mejoras en su situación económica empresarial (60,4% vs 48,6% en el relevamiento anterior), en su sector de actividad (57,0% vs 46,4%) y a nivel país (68,6% vs 53,1%).

El dato no es menor, ya que en escenarios dinámicos, el clima de expectativas empresariales es un factor que suele anticipar cambios de comportamiento antes de que se vean reflejados en los datos duros de producción o empleo.

En otras palabras, el contexto vuelve a moverse y obliga a otro tipo de respuestas. A producir adaptándose, reorganizandose y tomando decisiones en la incertidumbre.

Del ajuste permanente a la adaptación continua

La principal transición que atraviesa la industria argentina claramente consiste en un cambio de lógica. Se empieza a dejar atrás el ajuste defensivo para entrar en una etapa de adaptación continua. Esto implica aceptar que la estabilidad plena llegaría paulatinamente y no de forma inmediata, pero seguir paralizado tiene un costo mayor. 

Es por ello que muchas empresas comienzan a revisar procesos, estructuras y capacidades internas, para volver a ser funcionales y rentables en un escenario que se mantiene dinámico y con un futuro abierto.

Adaptarse hoy implica:

  • Reordenar operaciones para responder a variaciones de demanda.
  • Ganar eficiencia sin desarmar capacidades clave.
  • Tomar decisiones graduales, pero sostenidas, en tecnología, procesos y personas.

Está claro que la industria saldrá del modo supervivencia con una reconstrucción progresiva de su capacidad de maniobra.

Producir con flexibilidad, eficiencia y liderazgo

En 2026, producir en la Argentina sigue siendo desafiante. La incertidumbre respecto de los escenarios futuros cambia de forma. En ese contexto, tres variables se vuelven centrales:

  • Flexibilidad, para ajustar volúmenes, mix productivo y modelos operativos sin romper la organización.
  • Eficiencia, para sostener márgenes en un entorno donde los costos siguen bajo presión.
  • Liderazgo, para ordenar prioridades y evitar decisiones reactivas que desorganicen el mediano plazo.

Las empresas que mejor se posicionarán serán las que lean mejor el contexto y alineen su estrategia productiva con escenarios posibles.

Lo que muestran las plantas: automatización selectiva y eficiencia como prioridad

En nuestras recorridas recientes por plantas industriales y centros de distribución, observamos decisiones graduales en automatización puntual, revisión de estructuras y mucho foco en eficiencia operativa.

El patrón es claro: hay decisiones graduales y muy focalizadas. Por ejemplo, la automatización aparece como intervenciones puntuales en cuellos de botella específicos:

  • Incorporación de tecnología en líneas críticas.
  • Mejoras en sistemas de trazabilidad.
  • Optimización de procesos logísticos.
  • Implementación de herramientas digitales para planificación y control.

La meta reside en resolver problemas concretos y capturar eficiencias medibles en el corto y mediano plazo. El foco en la eficiencia operativa es transversal. 

Talento: variable estratégica, más allá del crecimiento

Uno de los cambios más relevantes en esta etapa es la revalorización del talento como condición para sostener y ordenar las operaciones en el contexto actual.

En muchas organizaciones industriales, el foco en las personas hoy es más necesario que en otros tiempos, por múltiples motivos. Entre ellos:

  • Mejorar productividad sin incorporar grandes estructuras.
  • Profesionalizar procesos que se resolvían de forma informal.
  • Sostener calidad y continuidad operativa en escenarios cambiantes.

El talento deja de ser una variable asociada a la expansión y pasa a ser una palanca estratégica, incluso en contextos de actividad contenida. 

Expectativas que ordenan decisiones

Las señales de recomposición en las expectativas empresariales que refleja la encuesta de la UIA, cumplen una función clave: habilitan la planificación (más allá de los tiempos de recuperación).

Cuando el horizonte deja de ser completamente opaco, las empresas empiezan a pensar más allá de la urgencia del momento. Lo cual se traduce en:

  • Revisión de procesos productivos.
  • Evaluación de mejoras tecnológicas puntuales.
  • Redefinición de estructuras y capacidades críticas.

La industria argentina enfrenta un escenario de expectativas abiertas y en algunos casos cierto optimismo moderado, que obliga a combinar cautela con acción. 

Producir cuando el contexto se mueve

El desafío de la industria argentina en 2026 será producir con sentido estratégico en un contexto que vuelve a moverse. Esto conlleva salir del inmovilismo, sin caer en decisiones apresuradas. También ordenar, sostener y preparar el terreno para escalar cuando las condiciones lo permitan.

La etapa que se abre premia a quienes logran adaptarse mejor.  El desafío ahora reside en transformar ese cambio de ánimo en decisiones consistentes que permitan producir, aun cuando el escenario siga siendo incierto.

 

Te invitamos a responder a la siguiente encuesta para poder tener una visión más profunda de nuestra actualidad industrial: https://forms.gle/HchKc3bYDFdkXcWp6

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