Reducción de semana laboral y flexibilidad horaria: dos tendencias que comienzan a ganar terreno en varios países

25 Feb, 22 | Artículos | 0 comments

Tras la pandemia y en el marco del fenómeno global conocido como la ‘Gran Renuncia’, los ecosistemas laborales están experimentando profundas transformaciones. Hoy las personas están buscando desarrollarse profesionalmente en empresas que promuevan ambientes de trabajo flexibles y se comprometan con el bienestar de sus colaboradores.

Corroborando esta tendencia, una encuesta que realizamos recientemente en Linkedin entre profesionales vinculados al sector industrial, reveló que las medidas que más favorecen a potenciar la flexibilidad y bienestar laboral, son:

  • Trabajo híbrido (39%)
  • Flexibilidad horaria (36%)
  • Reducción semana laboral (24%)

Frente a estos resultados, el interrogante reside en cómo impacta cualquiera de estas tres medidas en la productividad, competitividad y resultados de una compañía.

Experiencias desarrolladas en diferentes partes del mundo nos aportan datos tendientes a resolver esta pregunta, en relación a la flexibilidad horaria y la reducción de los días laborales:

  • Islandia redujo las horas de trabajo de 40 a 35 horas semanales, en un proyecto piloto impulsado por la Asociación para la Democracia y la Sostenibilidad (ALDA) y el think tank  Autonomy, del cual participaron 2.500 trabajadores del Ayuntamiento de Reikiavik. ¿Sus resultados?: mejoró el bienestar de los empleados, se redujo el stress, se optimizaron procesos, se logró mayor colaboración y la productividad se mantuvo. Tras los resultados positivos del estudio, el 86% de los trabajadores islandeses hoy tienen una semana laboral de cuatro días.
  • Bélgica impulsa una reforma que permitirá concentrar las horas de la semana laboral en cuatro días, en lugar de los cinco actuales. En este caso no se trata de una reducción, y se estipula una cantidad máxima de 9,5 horas diarias ampliables a 10 horas, si existe acuerdo entre empresas y sindicatos.
  • En España, el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo quiere empezar a ensayar la reducción de la jornada laboral a cuatro días a la semana antes del mes de julio de 2022, pasando de 40 a 32 horas semanales. En un comienzo destinará un presupuesto de 10 millones de euros para financiar a las empresas interesadas en participar del proyecto piloto sin reducir los salarios de sus trabajadores. Unas 160 empresas podrían acogerse a la iniciativa, beneficiando a más de 3.000 empleados.

América Latina presenta varias iniciativas:

  • En Colombia, buscan pasar de las 48 horas laborales semanales a 42, disminuyendo dos horas por año, comenzando en 2023.
  • En Argentina, el diputado del Frente de Todos y referente de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), Hugo Yasky, elaboró un proyecto de ley que propone la semana laboral de cuatro días con un límite máximo de horas diarias o semanales.
  • En Chile, a fines de junio de 2021 la Cámara de Diputados declaró admisible un proyecto que apunta a acortar a cuatro los días laborales.

Más allá de lo que contemplen las regulaciones laborales de cada nación, las empresas también están impulsando proyectos propios:

  • En Colombia, el Grupo Hada anunció la implementación de una semana laboral de 4 días para sus operaciones, extendiendo esta política a otros países en los que tiene presencia. Su lema es ‘no vivimos para trabajar, trabajamos para vivir’. Con la medida buscan mejorar sus niveles de productividad.
  • En Suecia, Toyota acortó los turnos de trabajo de los mecánicos desde hace 10 años.
  • En Japón grandes empresas están probando semanas reducidas. Microsoft, por ejemplo, les dio fines de semana más extensos a sus empleados durante un mes.
  • En Nueva Zelanda, Unilever está experimentando la semana de cuatro días, con el objetivo de replicarla en otras partes del mundo si los resultados son exitosos.
  • En algunas empresas multinacionales, se desarrolla el proyecto ‘Work Life Choice’ que desafía a los empleados a trabajar en poco tiempo, descansar y aprender bien.

Otras iniciativas, como el Proyecto Eureka, buscan reducir la jornada laboral de 8 a 6 horas. Uno de sus referentes, Carlos Nicora, quien se desempeña como consultor de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), explica –basándose en estudios recientes- que la reducción de la jornada laboral:

  • incrementa la productividad en fábricas y oficinas,
  • reduce +30% el ausentismo injustificado,
  • dinamiza la rentabilidad,
  • habilita a las empresas a explotar al máximo sus recursos instalados,
  • disminuye gastos vinculados al sistema de salud,
  • los trabajadores motivados tienden a ser más creativos, alcanzan mejores resultados y son más fieles a las empresas,
  • reactiva el consumo frente a la disponibilidad de tiempo libre para adquirir bienes y servicios reactiva el consumo,
  • evita traslados innecesariosreduciendo la contaminación por el uso del transporte.

La OIT sostiene que los horarios largos o que no permiten tener vida social son, entre otros, un factor de riesgo psicosocial.

Para Juan Pablo Chiesa, presidente de Aptitud Renovadora, el concepto de ‘calidad de vida – calidad de trabajo’, puede aumentar la productividad y generar mayor empleo genuino, permitiendo al mismo tiempo la reducción de conflictos laborales y una mejor calidad de vida para los empleados. En este sentido, destaca que en los países desarrollados se incrementó un 20% la productividad en las empresas con trabajadores más felices.

“Los países con mayor grado de productividad y eficiencia, que reduzcan la jornada laboral y que hagan uso de las nuevas tecnologías y el empleo 4.0 tendrán la suerte de producir mucho más por cada hora de trabajo y contar con dependientes más satisfechos”, asegura, enfatizando que un empleado satisfecho produce más y mejor.

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