De los números a la conducción: el camino de Juan Ignacio Rovetta por el Oil & Gas

13 Ago, 26 | Uncategorized | 0 comments

Juan Ignacio Rovetta

(CEO fundador de Delta Energy Partners · Ex CEO de COGSAU · Docente de Estrategia)
De Planeamiento Corporativo en Techint a CEO en Brasil, y de Brasil de vuelta a una Argentina que —esta vez— lo sorprendió transformada. La historia de una carrera construida a fuerza de desafíos elegidos.

Hay carreras que se entienden mirando para adelante y otras que solo cobran sentido mirando para atrás. La de Juan Ignacio Rovetta es de las segundas. Dos décadas después de sus primeros pasos en Planeamiento Corporativo, hoy puede trazar una línea clara entre cada movimiento: cada uno lo llevó a mirar el negocio energético desde un ángulo distinto, hasta reunir todos esos ángulos en uno solo.

 

Un recorrido que se entiende para atrás

 

Rovetta empezó su carrera en el Grupo Techint, dentro de Planeamiento Corporativo, con una vista panorámica de todas las empresas del grupo. De ahí pasó a Pluspetrol, donde pasó varios años en planeamiento económico-financiero y evaluación de proyectos. Fue, dice, el lugar donde se enamoró del Oil & Gas: tuvo grandes jefes y mentores, hizo su MBA y lideró equipos por primera vez.

En PECOM el campo se amplió todavía más: Planeamiento y Control de Gestión, Estrategia, y después Desarrollo de Negocios Internacionales. Ese último salto lo sacó del análisis puertas adentro y lo puso frente a clientes, estructurando negocios en Brasil y en otros mercados de la región. Con el tiempo llegó la CEO de COGSAU, la bisagra más profunda de todas: pasar de analizar y recomendar a tener la responsabilidad integral de una compañía.

“Siempre fui priorizando proyectos que me motivaran y me desafiaran mucho más que las seguridades, y en ese camino fui entendiendo el negocio desde diferentes ángulos: primero desde los números, después desde la estrategia, luego desde el mercado y finalmente desde la conducción.

Brasil: la escuela que no perdona recetas

Ningún capítulo marcó tanto a Rovetta como los años en Brasil. Junto a un equipo de conducción, le tocó escalar una operación que en poco más de tres años pasó de cero a una escala considerable:

  • 1400 personas
  • 4 líneas de negocio
  • US$ 60M de ventas anuales 

Ese crecimiento vertiginoso le dejó una lección muy concreta: en Brasil, por escala, por cultura y por cómo se construyen las relaciones comerciales, hace falta mucha presencia, paciencia y construcción de confianza. Un proceso bien distinto al argentino, donde incluso el idioma —contra lo que muchos creen— resulta una barrera más difícil de sortear de lo que parece. De esa experiencia, Rovetta identifica algo puntual para traer de vuelta: más disciplina para construir en el largo plazo, y menos dependencia de la excepcionalidad que suele caracterizarnos.

El profesional argentino, en el espejo

“Somos muy buenos administrando excepciones y no siempre igual de buenos construyendo procesos. A veces premiamos demasiado al que apaga el incendio y demasiado poco al que diseñó el sistema para que el incendio no ocurra.”

 

Para Rovetta, el profesional argentino tiene afuera un prestigio bien ganado: buena formación técnica, capacidad analítica y una habilidad enorme para moverse en contextos inciertos, tomando decisiones con información imperfecta y recursos limitados. Pero para competir globalmente, cree que hace falta sumar planificación, institucionalidad y disciplina de ejecución sin perder esa flexibilidad que nos distingue.

Volver y encontrar otro país energético

Rovetta nunca cortó el vínculo con Argentina: viajaba seguido, seguía de cerca la política y, por tener muchos amigos en la industria, no perdía pisada de lo que pasaba con Vaca Muerta. Aun así, hay un recuerdo que lo marca especialmente: vio la final del Mundial 2022 en Brasil, lejos de su familia y amigos, un domingo más de los tantos en los que aprendió a valorar a “esa gente que te suma a su mesa sin que se lo pidas”.

Cuando finalmente volvió, el cambio más impresionante no fue personal, fue de escala: Vaca Muerta había dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad. Cambió la productividad, apareció infraestructura nueva, se desarrolló la cadena de proveedores y la energía empezó a ocupar otro lugar en la discusión económica del país.

“Me acuerdo que la primera vez que volé de Mendoza a Neuquén vi la ciudad desde arriba y la noté más alta, llena de edificios nuevos, y ahí caí en cuenta de que en los cinco años que no iba todo había cambiado de la mano del desarrollo de Vaca Muerta.”

La oportunidad no es solo Vaca Muerta

Mirando los próximos 5 a 10 años, Rovetta ve una oportunidad que excede al shale: mayores exportaciones de petróleo, gas a mayor escala, LNG, integración energética regional, minería y toda la cadena de servicios, tecnología e infraestructura que se arma alrededor de esos recursos.

Su convicción de fondo es que Argentina tiene que dejar de pensar la energía únicamente como abastecimiento interno y empezar a pensarse como plataforma exportadora de energía, conocimiento y capacidades. El recurso, dice, ya está. Lo que falta es convertirlo en proyectos sostenidos en el tiempo.

“Nuestro principal riesgo no es geológico: Argentina tiene la bendición de contar con recursos de clase mundial para décadas de explotación. El desafío es sostener durante muchos años las condiciones necesarias para transformar recursos extraordinarios en negocios extraordinarios.”

Talento que vuelve: más que conocimiento técnico

Rovetta tiene una mirada clara sobre los profesionales que, como él, pasan años afuera y después regresan: no vuelven solamente con conocimientos técnicos, sino con benchmarks distintos, redes, nuevas formas de gestionar y la experiencia —no menor— de haber tenido que adaptarse a otra cultura.

Su mensaje para las empresas es directo: no alcanza con repatriar talento. Hay que darle espacio real para aportar lo que aprendió afuera, porque no tiene sentido convocar a alguien por su experiencia internacional para después pedirle que haga todo exactamente como siempre se hizo acá.

Una nueva etapa: consultoría y aula

Después de más de veinte años en estructuras corporativas, Rovetta sintió que era momento de construir algo propio. Así nació Delta Energy Partners, junto a dos socios con quienes comparte años de trabajo —uno de ellos, compañero en el propio desarrollo de Brasil—. La propuesta: acompañar a empresas de Oil & Gas y sectores relacionados como la minería en su estrategia, desarrollo de negocios, procesos de internacionalización y alianzas con compañías del exterior que buscan llegar a Argentina.

En paralelo, le dedica cada vez más tiempo a otra de sus pasiones: la docencia, dando clases de Estrategia en escuelas de negocios. Dos mundos que, según cuenta, se retroalimentan permanentemente.

“La consultoría me mantiene cerca de problemas reales, de empresarios que tienen que invertir, competir y tomar decisiones. Y enseñar me obliga a hacer algo muy saludable: ordenar lo que uno cree que sabe, explicarlo de una forma entretenida, y aceptar que alguien del otro lado lo cuestione.”

Un mensaje para los que están afuera

A las empresas, Rovetta les pide que no armen equipos pensando solo en las necesidades de hoy: la industria de dentro de diez años va a exigir perfiles capaces de moverse entre lo técnico, los negocios, la tecnología, las finanzas y los mercados internacionales.

Y a los argentinos que están afuera, un consejo sin vueltas: que no vuelvan por nostalgia, sino porque encuentran un proyecto profesional y personal que los entusiasme. Porque, con todas sus dificultades, la energía argentina está atravesando un momento excepcional —de esos que pocas veces se cruzan en una carrera profesional.

“Volver no es desandar el camino recorrido. Es traer ese camino de vuelta con uno.”

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