Experiencia global, mirada local: el potencial energético de Argentina

5 Oct, 26 | Artículos | 0 comments

Entrevistamos a Martin Garbers, General Manager – Wells en Suncor, un profesional con amplia trayectoria internacional en Oil & Gas.

Su carrera atraviesa algunos de los principales escenarios de la industria energética global, con más de dos décadas de experiencia en operaciones de drilling & wells en América Latina, África, Europa, Medio Oriente y Canadá.

Conversamos sobre los momentos que marcaron su carrera, los aprendizajes de liderar en contextos técnicos y culturales diversos y el diferencial de los profesionales argentinos en el exterior.

También analizamos la evolución de Vaca Muerta, las oportunidades que enfrenta el sector energético local y el valor que pueden aportar quienes, después de construir una carrera internacional, evalúan volver a Argentina.

Tu carrera técnica arrancó en Total en Buenos Aires en 2005 y te llevó por Neuquén, Congo, Francia, otra vez Vaca Muerta, Qatar, Francia nuevamente y hoy Canadá. ¿Cómo se fue configurando esa trayectoria tan internacional, y qué momentos considerás bisagra en tu carrera?

Mi trayectoria se dio en varios capítulos. Arrancó con experiencias en África y Francia cuando era más joven, y años más tarde ya en formato familiar, cuando mi mujer Vicky se sumó a la aventura.

En mis 21 años de carrera hubo dos decisiones clave.

La primera fue en 2007, tras mis primeros dos años en Total en el área de contratos, cuando sentí el impulso de salir de mi zona de confort: me postulé internamente para un puesto de ingeniero de perforación en la misma empresa y, en paralelo, para una beca de Repsol-YPF en España. Quedé seleccionado en ambas y tuve que elegir. Me quedé en Total, y fue una gran decisión porque me dio una formación técnica espectacular, la oportunidad de viajar, grandes amigos y muchísimas anécdotas.

El segundo momento bisagra ocurrió en 2025: Total me ofrecía volver a Argentina a un puesto que no me convenía a nivel de carrera, y al mismo tiempo surgió la posibilidad de venir a Canadá con Suncor Energy como General Manager de Perforación, liderando un equipo grande y proyectos complejos onshore y offshore. Di el salto y acá estoy, divirtiéndome y aportando a una rama del negocio tan atrapante, dinámica y compleja como la perforación.

Operaste en contextos técnicos y culturales muy diversos: onshore Argentina, deep water en Angola, jack-up en Qatar, offshore en Congo, y hoy oil sands en Alberta y offshore en Terranova. ¿Qué diferencias culturales y operativas encontraste en el manejo de operaciones de wells en cada uno de esos contextos, y qué prácticas valdría la pena traer a Argentina?

Encontré diferencias culturales abismales, donde aprendes que hasta un simple saludo puede representar un desafío por la carga cultural de cada lugar. Sin embargo, a nivel operativo hay muchos puntos en común más allá de lo dispar de los contextos.

La herramienta principal que desarrollé es desafiar siempre lo establecido, haciéndolo con respeto, curiosidad y de manera sostenida. Participé en proyectos donde rompimos récords de perforación vigentes desde hacía 20 años mediante la introducción de tecnología y nuevas prácticas, siempre desde un enfoque colaborativo pero con decisión de buscar un cambio y la optimización.

Llegaste al rol de General Manager en Suncor desde una formación de ingeniería industrial en la UBA, y en el camino tuviste que operar en español, francés e inglés. ¿Qué virtudes del profesional argentino te resultaron diferenciadoras en el exterior, y qué carencias debería reconocer el ecosistema local para seguir compitiendo a ese nivel?

Las principales armas del profesional argentino son la resiliencia, la capacidad de adaptación al cambio, la curiosidad y la autenticidad; es un combo tremendo. Para un argentino promedio, lidiar con que las cosas no salgan según lo planeado es el pan de cada día, por lo que buscarle la vuelta a lo imprevisto es casi instintivo.

Además, a nivel interpersonal, la autenticidad es una marca registrada que construye vínculos muy sólidos. A esto se suma el altísimo nivel técnico que te da la UBA.

Como área de mejora, a veces el profesional argentino sale a “comerse la cancha” y no siempre es lo que la situación requiere; una cuota de humildad aporta grandes beneficios.

Vivís y trabajás fuera de Argentina desde hace varios años, con una radicación reciente en Calgary. ¿Qué te seguía interesando desde el exterior en relación al sector energético argentino, y qué se extraña del país más allá de lo laboral?

El desarrollo de Vaca Muerta me resulta fascinante, especialmente porque me toca de cerca: fui el ingeniero de perforación a cargo de los primeros seis pozos exploratorios para Total. Éramos pioneros sin saberlo y tuve la suerte de integrar un equipo excepcional.

Del país se extraña la familia, los amigos de toda la vida, y la autenticidad de la gente en general.

Lideraste ingeniería de drilling de proyectos de Vaca Muerta en Total entre 2015 y 2019, en pleno arranque del desarrollo del sale en el país. Años más tarde, Argentina se posiciona como un jugador líder en no convencional, con una trayectoria probada y potencial de desarrollo evidente. ¿Qué te dice esa comparación entre la Vaca Muerta que vos operabas y la que se está desarrollando hoy en día?

Destaco el gran avance técnico impulsado por la apertura del mercado, que permitió la llegada de tecnología de punta y nos posicionó con costos muy competitivos a nivel internacional.

En paralelo, el know-how local creció de forma sostenida, optimizando las técnicas de perforación y fractura de la mano de procesos de mejora continua.

Mirando los próximos cinco a diez años en el mapa energético regional y global, ¿cuáles considerás que son las oportunidades concretas de Argentina, y qué obstáculos —técnicos, regulatorios, de capital humano— habrá que resolver para que esas oportunidades no se diluyan?

Me gustaría ver un mayor desarrollo de la industria y la tecnología local para seguir reduciendo costos y generando oportunidades. También espero que el proceso de desregulación se profundice para garantizar el desarrollo sostenible de la industria en general, generando confianza en los mercados internacionales.

Desde NUMAN observamos un fenómeno creciente: profesionales argentinos del sector energético con experiencia internacional que están evaluando volver, o ya están haciéndolo. ¿Qué aporta concretamente este regreso al ecosistema local, y qué deberían hacer las empresas argentinas para captar y aprovechar estos perfiles, compitiendo con las condiciones que ofrecen las majors internacionales?

El profesional argentino con roce internacional aporta una visión estratégica verdaderamente transformadora; el ejemplo más claro es la capacidad de construir una cultura y una perspectiva a largo plazo.

En Argentina venimos de años de sobrevivir al día a día, mientras que estar afuera te obliga a gestionar la coyuntura sin perder de vista el horizonte. Para que talentos de afuera decidan volver, las empresas deben ofrecerles un espacio donde puedan generar un impacto real y, sobre todo, un desafío que encienda las ganas de embarcarse en una nueva aventura.

Para cerrar, queremos pedirte dos mensajes en una sola respuesta: ¿qué les dirías a las empresas del sector energético argentino que están armando equipos para la próxima década, y a los colegas que hoy trabajan en el exterior y se preguntan si vale la pena pensar en un regreso?

A las empresas les diría que armen equipos de alto nivel técnico combinando perfiles estoicos y solidarios. A los colegas que están afuera, les aconsejo que hagan carrera, sumen experiencia y que, si aparece una propuesta atractiva, se animen a volver para seguir contribuyendo a engrandecer a Argentina.

 

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