Con más de 30 años de trayectoria en las industrias automotriz, minera y de la construcción, Pablo Sampallo, Commercial & Business Development Manager en Milicic, desarrolló una carrera marcada por la gestión de negocios, el liderazgo de equipos multiculturales y la experiencia internacional.
Después de años liderando áreas de compras y cadenas de abastecimiento, hoy asume el desafío de estar del otro lado del negocio, aportando su conocimiento sobre las necesidades de los clientes para construir relaciones estratégicas de largo plazo.
En una interesante entrevista conversamos sobre los aprendizajes que marcaron su recorrido profesional, la importancia de desarrollar proveedores capaces de generar valor y los desafíos que enfrenta la minería argentina para formar y atraer el talento que necesitará en los próximos años. Te invitamos a leerla.
Tus inicios fueron en compras. ¿Qué aprendiste ahí sobre cómo decide un cliente, y cómo eso se convirtió hoy en un valor agregado en tu rol comercial?
Empecé mi carrera en compras y creo que fue una de las mejores escuelas que pude tener. Desde ese lugar aprendí que una decisión de compra rara vez se basa solamente en el precio. Los clientes evalúan riesgo, cumplimiento, seguridad, capacidad de ejecución, respaldo financiero y la confianza que les transmite un proveedor.
Haber pasado tantos años del lado de quien contrata me permite entender muy bien qué preocupa a un cliente antes de tomar una decisión. Hoy, en mi rol comercial, intento construir propuestas que no solo sean competitivas, sino que resuelvan problemas reales del negocio. Creo que ese conocimiento me ayuda a hablar el mismo idioma de mis clientes y a anticipar sus necesidades.
Liderar la supply chain de GM para Medio Oriente (11 países), construyendo el área desde cero y con un equipo multicultural, es un gran hito en cualquier carrera. ¿Cómo viviste esa experiencia?
Fue probablemente una de las experiencias más desafiantes y enriquecedoras de mi carrera. Llegar a una región completamente nueva, crear el área de Supply Chain desde cero y coordinar operaciones en 11 países me obligó a salir de mi zona de confort permanentemente.
Trabajé con personas de distintas nacionalidades, culturas y formas de hacer negocios. Eso me enseñó que el liderazgo no consiste en imponer una manera de trabajar, sino en construir objetivos comunes respetando las diferencias. También entendí el valor de la adaptación, la escucha y la capacidad de aprender rápidamente de contextos muy diversos.
Más allá de los resultados obtenidos, fue una experiencia que amplió mi visión del negocio y me preparó para asumir responsabilidades cada vez más globales.
En industrias donde los proyectos duran años, ¿qué diferencia a un proveedor que simplemente cumple de uno que termina convirtiéndose en un socio estratégico?
Cumplir es el punto de partida, no el punto de llegada. Un proveedor estratégico es aquel que entiende el negocio del cliente casi tan bien como el propio cliente.
La diferencia aparece cuando el proveedor aporta ideas, ayuda a gestionar riesgos, propone mejoras de productividad, busca eficiencias de manera proactiva y está presente cuando surgen problemas. En minería y construcción, donde los proyectos pueden extenderse durante muchos años, la relación se construye sobre confianza, consistencia y capacidad de respuesta.
Los socios estratégicos no esperan que el cliente les diga qué hacer; se anticipan y generan valor de manera permanente.
Conocés muy bien lo que un cliente espera de un proveedor de servicios. Ahora que estás del otro lado, ¿qué es lo que más querés que tu equipo tenga presente?
Siempre les digo que debemos pensar como clientes. No alcanza con ejecutar bien un contrato; hay que entender qué objetivo está persiguiendo el cliente y cómo nuestro trabajo impacta en sus resultados.
Quiero que el equipo tenga presente que cada interacción construye o destruye confianza. La seguridad, la calidad y el cumplimiento son fundamentales, pero también lo son la comunicación transparente, la flexibilidad y la capacidad de resolver problemas rápidamente.
Cuando logramos combinar excelencia operativa con una verdadera vocación de servicio, dejamos de ser un proveedor más y nos convertimos en un aliado del negocio.
¿Qué te motivó a sumarte a Milicic y qué es lo que más te entusiasma de esta nueva etapa?
Después de muchos años en compañías donde era responsable de contratar servicios y desarrollar cadenas de abastecimiento, me pareció un desafío muy atractivo pasar al otro lado del mostrador y participar activamente en la generación de negocios.
Milicic tiene una trayectoria muy sólida, una reputación construida durante décadas y una fuerte presencia en sectores con enorme crecimiento potencial, especialmente minería e infraestructura. Lo que más me entusiasma es poder combinar toda mi experiencia en supply chain, operaciones y negociación para impulsar proyectos de gran escala y contribuir al crecimiento de una empresa argentina con ambiciones regionales.
Si Argentina tiene por delante 20 años de minería, ¿qué perfiles van a ser los más demandados? Al sumar a alguien, ¿pesa más la experiencia técnica o la capacidad de adaptarse? ¿Estamos formando hoy el talento que la industria va a necesitar mañana?
La minería va a demandar una combinación cada vez más amplia de perfiles. Por supuesto, seguirán siendo fundamentales los ingenieros, geólogos, especialistas en mantenimiento, construcción, procesos y seguridad, pero también crecerá la necesidad de profesionales vinculados con tecnología, automatización, análisis de datos, sostenibilidad y gestión de proyectos.
Si tuviera que elegir entre experiencia técnica y capacidad de adaptación, diría que ambas son importantes, pero la adaptabilidad es la que permite sostener una carrera en el largo plazo. La tecnología, los procesos y las exigencias cambian constantemente.
Creo que Argentina cuenta con muy buenos profesionales, pero debemos fortalecer aún más la conexión entre el sistema educativo y las necesidades futuras de la industria. La velocidad del crecimiento minero va a exigir una formación mucho más dinámica y cercana a la realidad operativa.
Mirando tu carrera, ¿hay un momento, una decisión o una persona que haya marcado un antes y un después en tu desarrollo profesional?
Si tuviera que elegir un momento, diría que aceptar la asignación internacional en Medio Oriente. Fue una decisión que implicó alejarme de mi entorno habitual y enfrentar desafíos completamente distintos.
Esa experiencia me enseñó a liderar en contextos complejos, a trabajar con equipos multiculturales y a entender los negocios desde una perspectiva global. Me permitió desarrollar capacidades que luego pude aplicar en distintos países e industrias.
También tuve la fortuna de trabajar con líderes que me dieron autonomía y me impulsaron a asumir desafíos para los cuales quizás todavía no me sentía completamente preparado. Con el tiempo entendí que el crecimiento profesional suele ocurrir justamente en esos momentos.
¿Qué consejo le darías a un joven profesional que está dando sus primeros pasos en esta industria?
Le diría que no se enfoque únicamente en construir conocimiento técnico. Eso es indispensable, pero no suficiente.
Las carreras más sólidas se construyen combinando capacidad técnica con curiosidad, humildad para aprender y habilidad para trabajar con otras personas. También le recomendaría buscar experiencias diversas, asumir desafíos que generen cierta incomodidad y aprovechar cada oportunidad para conocer distintas áreas del negocio.
Mi experiencia me enseñó que las oportunidades más importantes suelen aparecer cuando uno está dispuesto a salir de su zona de confort. La capacidad de aprender y adaptarse termina siendo una ventaja competitiva enorme a lo largo de cualquier carrera profesional.



