Desde Kuwait, Lucas Neder, explica por qué Argentina va a necesitar a los profesionales del sector energético que hoy trabajan en el exterior.
Con más de dos décadas de experiencia en ingeniería y gestión de proyectos en la industria energética, Lucas construyó una trayectoria que lo llevó desde Argentina hasta algunos de los principales mega-proyectos de LNG y petróleo del mundo. Actualmente, como Project Engineering Manager en Technip Energies, coordina equipos multidisciplinarios en proyectos de escala global.
En el marco del Ciclo de Entrevistas a Profesionales Argentinos del Sector Energético en el exterior, conversamos sobre los aprendizajes de una carrera internacional, los desafíos de liderar equipos multiculturales y el valor diferencial de los profesionales argentinos.
Pero, sobre todo, pusimos la mirada en el futuro: qué puede aprender Argentina de los grandes proyectos energéticos internacionales y qué condiciones necesita para transformar el potencial de Vaca Muerta y el LNG en una oportunidad de desarrollo de largo plazo.
Empezaste tu carrera en Tecna en 2003 como ingeniero de instrumentación y hoy coordinás equipos multidisciplinarios en el desarrollo de mega-proyectos energéticos a nivel global. ¿Cómo fue esa transición desde la ingeniería técnica hacia el rol de gestión?
Sea una virtud o un defecto, depende de cómo se lo vea, siempre me ha sido difícil concentrarme exclusivamente en un tema o un aspecto de la profesión.
La implementación repetida de las mismas soluciones de diseño rápidamente llevan a resultarme tediosas, por lo que necesito para mantener mi nivel de rendimiento variedad en los desafíos y la resolución de problemas.
Al pasar de instrumentación a procesos con algo de precomisionado y comisionado en los dos, y luego hacia las tareas de gestión de equipos obtuve esa dinámica del cambio casi continuo que me es muy estimulante.
En Technip Energies coordinás a más de veinte ingenieros de nacionalidades y culturas muy distintas en un país productor como Kuwait. ¿Cómo se maneja un equipo multicultural en un contexto de mega-proyecto, y qué diferencias fundamentales encontrás entre la forma en que se planifica y ejecuta ingeniería en Medio Oriente respecto de Europa o América?
Del aspecto multicultural mi conclusión fue de ser uno mismo, no se puede esperar respeto si uno no se respeta primero; por lo que evito adaptarme a las otras culturas y no demando que ellas se adapten a mí, por lo que me muestro tal cual soy con los lógicos filtros de un lugar de trabajo.
Es esencial comprender los límites de la cordialidad, socialización y que cosas se pueden compartir y cuáles no. No llegué a esas modalidades exclusivamente con mi experiencia, sino que copie adaptadas a mi personalidad los comportamientos de otros que ví exitosos y adaptables a mis circunstancias.
El aspecto de planificación y ejecución es muy diverso en la región y no hay un único estereotipo que puede englobarlo, es fundamental comprender que son empresas públicas, lo que significa que hay un aparato burocrático muy importante.
En Kuwait el proceso de toma de decisiones es muy lento, creo que uno de los más lentos de la región, lo que hace que proyectos lleguen a su finalización y las premisas económicas y de mercado ya no sean válidas (hablamos de proyectos que desde la concepción a la puesta en marcha pueden durar 20 años). En general, los actores de la región son muy reacios a la innovación y la toma de riesgos tecnológicos.
En Europa, el problema es la parálisis por análisis y una desconexión entre las realidades económicas, tecnológicas y geopolíticas con la idealización de una civilización sin impacto en el ambiente.
Finalmente, las externalidades de la industria son trasladadas a otro continente junto con la soberanía energética.
Mi experiencia en América está muy concentrada en Argentina y Brasil, las empresas argentinas han sabido mantener agilidad y cautela (esta última quizás más de lo que me hubiese gustado), en Brasil Petrobras tiene un grupo técnico de excelencia y es una empresa que pese a ser estatal es muy ágil y capaz de aceptar riesgos, lo que claramente se ve después de tres décadas en sus resultados de producción.
En el mundo del EPC la competencia por posiciones de coordinación técnica es muy intensa: ingenieros indios, franceses, británicos, americanos. Vos llegaste a Project Engineering Manager en Technip Energies desde una formación en la UBA y un posgrado en el ITBA. ¿Qué virtudes del profesional argentino te resultaron diferenciadoras en ese contexto competitivo, y qué carencias debería reconocer el ecosistema local para seguir compitiendo a ese nivel?
Comparando con los profesionales que he encontrado, puedo afirmar que el egresado de la UBA no tiene ninguna desventaja en su formación académica, de mi período universitario las principales desventajas que veo son la desorganización y la inestabilidad institucional (bloqueos de la facultad, laberinto administrativo) y la falta de oportunidades sea de investigación o de trabajo en empresas del rubro como parte de la formación universitaria.
En Francia por ejemplo existe un sistema de formación durante el trabajo que permite a los estudiantes de tener espónsores en las empresas y así pagar sus estudios y tener un ingreso durante sus años de estudios; el sistema conjuga los estudios con trabajo real en la empresa.
La principal ventaja de los argentinos es la capacidad de adaptación y de navegar sistemas caóticos lo que noté que me faltaba era la costumbre de la sistematización y mejor separación de tareas entre distintas disciplinas.
Kuwait está a casi trece mil kilómetros de Buenos Aires, y desde ahí sostenés vínculos con Argentina. ¿Qué del sector energético argentino te sigue interesando desde esa distancia, y qué se extraña del país más allá de lo laboral?
Lo que me sigue llamando es lo mismo que está trayendo anuncios de inversiones sin parar, Vaca Muerta, y en general el potencial del shale para transformar la matriz productiva del país; con la esperanza que surja algo similar a lo que se produjo en Estados Unidos.
Yo la veo como la oportunidad del siglo para Argentina, por muchos motivos que justificarían escribir un libro, pero que sintetizados son los siguientes: el fin del orden de seguridad mundial posterior a la Segunda Guerra Mundial, la creciente demanda de energía y materias primas a nivel global, la ventaja geográfica de Argentina para acceder dos Océanos y alcanzar a los principales consumidores sin tener que atravesar zonas de conflicto.
Del país se extraña a los amigos, las costumbres, los sabores, los lugares que solía visitar. Uno se adapta, pero cada vez que visito Buenos Aires hago un recorrido de nostalgia por los lugares de mi infancia y adolescencia.
Trabajaste en Yamal LNG en el Ártico ruso, uno de los mayores proyectos de gas natural licuado de la historia, y en ROVUMA LNG en Mozambique. Argentina hoy proyecta convertirse en exportador de LNG a partir de Vaca Muerta, con iniciativas como Argentina LNG. Con la experiencia de haber estado adentro de esos dos mega-proyectos, ¿qué debería tener claro Argentina antes de encarar el suyo, y qué desafíos técnicos y de gestión son los que subestimaría un país que recién entra a este mercado?
Una cosa obvia, es necesario garantizar la financiación y para eso la estabilidad política es fundamental. Aparte de eso, Argentina tiene muchos profesionales muy talentosos, sin embargo, creo que para encarar proyectos de esa envergadura va a ser necesario repatriar una buena parte de los que se fueron en estos años.
Es fundamental ser capaz de moverse rápido, Argentina tiene muchas ventajas pero también muchas dificultades desde las necesidades de expandir la infraestructura de soporte hasta la capacitación del personal que pueda llevar a cabo y luego operar y mantener por los próximos 20 a 30 años las instalaciones.
El mercado de equipamiento especializado está bajo mucha tensión por la confluencia de las demandas de la IA y los otros países productores que buscan consolidar y expandir sus cuotas de mercado.
Por eso, los anuncios son muy inspiradores pero la verdad es cuando las inversiones se confirman. Para eso es esencial despejar las dudas sobre el futuro político y establecer una política de estado en la promoción del desarrollo industrial del sector.
En algún lugar leí que el objetivo de Argentina LNG es llegar a las 24 MMTA, perfectamente viable con dos trenes de licuefacción onshore. Quizás el potencial es mayor y por qué no pensar en cuatro veces esa producción.
Como ingeniero de proyectos, mirás el sector con una lupa particular: pensás en las plantas que todavía no existen. Cuando proyectás la Argentina energética a cinco o diez años, ¿qué oportunidades concretas ves, y qué obstáculos —técnicos, regulatorios, de capital humano— habrá que resolver para que esas oportunidades no se diluyan?
Argentina no debería limitarse a desarrollar el sector energético desde un solo tipo de energía, el potencial global es inmenso. Lo que también veo es que no hay una persona o grupo de personas que puede definir sin margen de error que opción es la más ventajosa. Entonces, lo mejor es dar el mejor marco regulatorio para la ejecución de nuevos proyectos y la innovación tecnológica.
El petróleo y el gas son claros ganadores en este momento, pero en 30 años no sabemos; un país serio no puede contentarse con una vaca lechera y ya.
Los obstáculos son:
- El acceso al capital, los argentinos son muy ahorradores, facilitar que el capital de los argentinos desarrolle una parte del crecimiento sería doblemente positivo, por un lado permitiría que esos capitales se movilicen y por otro haría que los inversionistas estén mayoritariamente en el país.
- La disponibilidad de talento local, es esencial desarrollar el talento local para un proceso de transformación como el que puede desencadenar Vaca Muerta. Los argentinos en el extranjero pueden ser un pivote importante para acelerar el desarrollo, habrá que ofrecer los incentivos necesarios.
- Técnicamente no sería posible desarrollar todos los aspectos de esos proyectos localmente, sin embargo exigir como hacen otros países que una parte importante de los materiales e insumos sean de origen local puede ayudar a desarrollar la industria local que luego sería la encargada de sostener la operación en el tiempo.
- En proyectos de estas características siempre faltan personal de seguridad, soldadores e inspectores. Lanzar en una coordinación publico-privada programas de entrenamiento para los perfiles menos disponibles serviría para otros proyectos no relacionados con los hidrocarburos también.
- Finalmente, hay un aspecto que para mí es muy importante y que debemos asegurarnos que sea tenido en cuenta. Estos recursos son del pueblo argentino, no de un gobierno o empresa, los marcos regulatorio, fiscal, financiero y laboral deben priorizar que el retorno que esos recursos generen, vuelvan al país para su desarrollo y para el bienestar de las futuras generaciones de argentinos. Obviamente respetando el derecho a la propiedad privada y asegurando que los resultados son win-win para todos.
Desde NUMAN observamos un fenómeno creciente: profesionales argentinos del sector energético con experiencia internacional que están evaluando volver, o ya están haciéndolo. ¿Qué aporta concretamente este regreso al ecosistema local, y qué deberían hacer las empresas argentinas para captar y aprovechar estos perfiles, especialmente compitiendo con las condiciones que ofrecen las firmas internacionales de ingeniería EPC?
Los argentinos que han trabajado muchos años en el extranjero han ganado una experiencia que durante el mismo período no estaba disponible en Argentina; eso es claramente una ventaja de cara a la ejecución de megaproyectos.
Desde mi punto de vista, la otra gran ventaja que trae alguien que se fue y logró hacerse un lugar es que es un perfil con una alta tolerancia al riesgo, que no teme a la posibilidad del fracaso y que ha demostrado más allá de cualquier duda que puede adaptarse a ambientes y exigencias muy variadas. Todas pruebas de una alta plasticidad cognitiva.
Las empresas deberían en primer lugar contactarse con esos profesionales e iniciar conversaciones informales para evaluar el interés y la compatibilidad. Segundo, aceptar que los profesionales que han pasado muchos años en el extranjero tienen necesidades y demandas particulares, ya sea por la experiencia acumulada o las circunstancias familiares; pretender que deben ser tratados como alguien más que ya se encuentra en el país no es conducente.
Seguramente la mejor opción sería hacer paquetes ad-hoc de acuerdo al perfil, entiendo que eso es difícil para RH por lo que la alternativa sería estructurar paquetes de impatriación que sean coherentes con los paquetes internacionales.
Finalmente, el éxito del desarrollo es un resultado del trabajo en equipo, que mejor que tener equipos motivados y con la experiencia y confianza necesarias.
Para cerrar, queremos pedirte dos mensajes en una sola respuesta: ¿qué les dirías a las empresas del sector energético argentino que están armando equipos para la próxima década, y a los colegas que hoy trabajan en el exterior y se preguntan si vale la pena pensar en un regreso?
A las empresas les diría que esta ventana de oportunidad no se va a repetir, el mejor momento para extraer los recursos es hoy, apuesten a los argentinos que tienen el coraje y la sangre fría para saltar a lo desconocido.
A los argentinos, quizá sea la década en la que es posible volver a encontrar el orgullo patriótico que muchos supimos tener y que se diluyó con los años sin rumbo; al final 20 años no son nada.



